A diferencia de los clásicos del MDS en el desierto, Capadocia ofrece un terreno mineral, variado y técnico. Aquí no hay dunas, sino senderos pedregosos, mesetas escarpadas, senderos estrechos y zonas inestables.
El relieve alterna entre subidas exigentes, bajadas técnicas y tramos rápidos. Exige atención, buena gestión del esfuerzo y agilidad.
Una experiencia intensa en un entorno majestuoso, entre chimeneas de hadas, viviendas trogloditas y formaciones rocosas inscritas en el patrimonio mundial de la UNESCO.
Un lugar único, que hay que descubrir al menos una vez en la vida.